“En todas las riberas del río habitarán multitudes de criaturas vivientes. Habrá gran cantidad de peces, porque estas aguas fluyen allí y hacen dulce el agua salada; así que donde fluye el río, todo vivirá. […] Árboles frutales de todo tipo crecerán a ambas orillas del río. Sus hojas no se marchitarán, ni sus frutos fallarán. Cada mes darán fruto, porque el agua del santuario fluye hacia ellos. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas para la curación” (Ezequiel 47:9,12)

Salmo: La Danza del Agua Viva

Antífona: ¡Bendito seas, Señor de los Mares, ¡que en cada gota nos devuelves la vida!

¡Canten al Señor, que desplegó los cielos como un manto! Él separó las aguas de arriba de las aguas de abajo, y trazó el sendero de los ríos que serpentean la tierra. En el rugido del océano se escucha su voz poderosa, y en el murmullo del arroyo, su susurro de paz.

Tú envías la lluvia sobre los campos sedientos, y la tierra responde con un estallido de verde. Del vientre de las nubes nace el sustento de los pobres, y hasta la raíz más pequeña en la selva profunda bebe de tu mano abierta y generosa.

– ¡Ay de nosotras si olvidamos el valor del agua! Perdona, Señor, cuando herimos tus fuentes claras, cuando el veneno del descuido enturbia el manantial y el gemido de las criaturas marinas sube hasta el cielo. Limpia nuestro corazón como el agua limpia la piedra.

Que el Tiempo de la Creación sea nuestro bautismo de justicia. Que fluyan el derecho y la equidad como un torrente inagotable, para que ningún ser humano sufra sed en tu mesa y la hermana agua vuelva a cantar pura bajo el sol.

Gloria al Padre, Fuente de la Vida, al Hijo, Agua Viva que sacia nuestra sed eterna, y al Espíritu, que se movía sobre la faz del abismo. Como fue en el principio, que la vida florezca ahora y siempre. Amén.

Salmo: El Torrente de la Vida Nueva

Antífona: “Del trono de Dios brota el río de la vida; sacia, Señor, nuestra sed de justicia.”

¡Alaben al Creador, arquitecto de las nubes y los mares! Él convoca los vapores del abismo y los transforma en rocío, corona las cumbres con nieve pura para alimentar los valles, y guarda en las entrañas de la tierra el tesoro de los acuíferos. ¡Bendito seas, Señor, por la hermana agua, ¡humilde y preciosa!

Tú abres los manantiales en los desiertos más áridos, allí donde el ciervo brama y la flor aguarda su milagro. Las ballenas en el océano relatan tu grandeza, y los peces de colores son pinceladas de tu gracia en el abismo. A todos das de beber a su tiempo, y la vida florece en tu presencia.

Señor, mira el río que hoy fluye cansado y turbio, escucha el lamento de la tierra donde la sequía se ha hecho reina. Confesamos que hemos malgastado el don, que hemos olvidado el valor de la gota. No permitas que el egoísmo seque la esperanza de los humildes,

ni que el veneno del descuido silencie el canto de tus arroyos.

Que, en este Tiempo de la Creación, el Espíritu se mueva sobre nuestras aguas internas. Lávanos de la indiferencia y despierta nuestras manos para el cuidado. Que el acceso al pan y al agua sea el sacramento de nuestra fraternidad, y que corra la justicia como un torrente inagotable por nuestras ciudades.

Gloria a Ti, Manantial de Amor que nunca se agota, al Verbo, que junto al pozo nos ofreció el Agua Viva, y al Espíritu Santo, que refresca nuestro caminar hacia la Tierra Nueva. Por los siglos de los siglos. Amén.

Cántico: Guardianes del Agua Viva

Antífona: Agua Viva, don y desafío, bendición de Dios para la vida; haremos de cada gota un compromiso y de cada fuente una oración.

No desperdiciaremos el tesoro que del cielo cae, ni daremos por sentado el cristal de los manantiales. Con hábitos nuevos cuidaremos el caudal de la existencia: cerrando el paso al derroche, abriendo el paso a la conciencia. Porque cuidar el agua es amar el soplo del Creador en la tierra.

Alzamos la voz por las cuencas, los ríos y los mares, escudo seremos frente a la herida de la contaminación. Apoyamos senderos de política limpia y justicia verde, para que la industria y el campo florezcan en equilibrio, y la salud de los pueblos sea el fruto de nuestra protección.

-Contaremos a los niños la historia de la lluvia, enseñaremos a los jóvenes que el agua es un derecho sagrado. Que cada casa- comunidad sea una escuela de respeto, donde se aprenda que sin el agua no hay pan, ni salud, ni futuro, y que en su curso se escribe el destino de todos los seres vivos.

¡Seamos guardianes activos, manos que sanan el cauce! Desde el barrio hasta el mundo, movidos por la equidad, para que el acceso al agua no sea privilegio de pocos, sino el abrazo de Dios que llega a cada hogar con dignidad, honrando así la obra divina y la vida de nuestros hermanos.

Agua Viva que corre, Agua Viva que clama, en ti vemos el rostro de un Dios que nos llama a servir. Bendito el esfuerzo que preserva la vida, bendito el humano que cuida el mañana hoy. Amén.

«Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.» (Juan 4:14)

Canto: Agua, Salomé Arricibita

Agua, sé Tú, Jesús, el agua para mi sed
Agua, dame tu agua, Señor, ¡aumenta mi fe!
Agua, sé Tú, Jesús, el agua ¡quiero beber!
Agua, dame tu agua, Señor ¡calma mi sed!
Agua, sé Tú, Jesús, el agua que me hace “ser”
Agua, dame tu agua, Señor, ¡quiero creer!
Agua, sé Tú, Jesús, el agua para crecer
Agua, dame tu agua, Señor, ¡conviérteme!
Agua, sé Tú, Jesús, el agua, enséñame a ver
Agua, dame tu agua, Señor, ¡despiértame!
Dame tu agua, Señor, ¡despiértame!
Dame tu agua, Señor… despiértame

Peticiones

1. Señor, tú que prometiste que quien beba del agua que tú das no tendrá sed jamás, concede a tu Iglesia ser un pozo abierto en medio del mundo. Que sepamos ofrecer tu mensaje de esperanza a quienes buscan sentido en cisternas agrietadas, para que encuentren en ti la fuente de vida eterna que salta en el corazón de cada creyente.

2.Te pedimos, Dios de la Vida, por todas las naciones y sus gobernantes. Que al reconocer el agua como un don sagrado de tu creación, trabajemos por proteger los glaciares, ríos y acuíferos. Que el Agua Viva nos inspire a ser guardianes activos, erradicando el desperdicio y garantizando que este bien común llegue con equidad a los más pobres.

3.Mira con misericordia a nuestros hermanos que carecen de agua potable, a las comunidades azotadas por la sequía y a quienes ven su salud amenazada por la contaminación. Que tu promesa nos movilice a la acción solidaria, transformando nuestra indiferencia en un torrente de justicia que sacie la sed de dignidad de toda la humanidad.

4. Te rogamos por los niños y jóvenes, para que crezcan bebiendo de las fuentes de la sabiduría y el respeto por la naturaleza. Que el Agua Viva sea en ellos una semilla de responsabilidad, para que aprendan a valorar cada gota como un milagro y se conviertan en los líderes que sanarán la relación entre la humanidad y nuestra casa común.

PADRE NUESTRO

Oración: «Señor Jesús, te damos gracias por ser la fuente de Agua Viva que calma nuestra sed más profunda. Te pedimos que esa agua pura limpie nuestros miedos y que al salir de esta oración, no busquemos saciarnos en pozos vacíos, sino en Ti, que eres el Camino, la Verdad y la Vida. Permítenos llevar un poco de tu frescura y tu paz a quienes aún caminan por el desierto de la desesperanza. Amén.

 

Fotografía: Consejo Mundial de las Iglesias