Como cada año, desde que el Papa Francisco (2015), tras la publicación de su encíclica Laudato si’, el Papa estableciera formalmente la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación en la Iglesia católica, alineándose con la tradición ortodoxa y apoyando el tiempo ecuménico que concluye en la fiesta de San Francisco de Asís: se celebra el Tiempo de la Creación, un periodo especial dedicado a reflexionar sobre el cuidado de nuestro planeta, la creación divina y nuestra responsabilidad con ella. Para este 2026, el tema elegido es «Agua Viva», (o Living Water), inspirado en el poderoso texto bíblico de Ezequiel 47:9,12, que nos habla del agua como símbolo de vida abundante y sanadora.

Pero, ¿qué significa realmente el agua en nuestra cultura? ¿Y cómo podemos promover su cuidado consciente, entendiendo que es la fuente vital para todos los seres? ¿cómo cuidamos y protegemos este bien común?
El significado cultural del agua es más que un recurso, un símbolo de vida, ya que como sabemos en muchas culturas, el agua ha tenido un valor profundo y multifacético. No es solo un elemento físico indispensable para la supervivencia; el agua representa purificación, renovación y conexión espiritual. En nuestra sociedad, el agua está presente en tradiciones, rituales y expresiones cotidianas: desde el bautismo cristiano, que simboliza renacer en la fe, hasta la importancia del agua en las festividades y en el arte popular. Además, el agua nos recuerda el flujo constante de la vida, la interconexión entre todos los seres y la necesidad de equilibrio para mantener un entorno saludable. Su presencia pacífica, pero poderosa, nos invita a la reflexión sobre cómo cada gota sostiene ecosistemas y comunidades enteras.
El mensaje del Tiempo de la Creación nos impulsa a valorar el agua no solo en su dimensión física, sino también espiritual y comunitaria. Vivir el “Agua Viva” implica reconocer el don que tenemos y asumir el compromiso de protegerlo para las futuras generaciones, fomentando justicia ambiental y solidaridad. Es un recordatorio urgente y compartido por todos los seres a cuidar el agua. Puesto que el acceso al agua potable y limpia sigue siendo un desafío global. No todos tienen esa posibilidad, no tienen acceso a ese derecho universal.
La contaminación, la sobreexplotación y el cambio climático amenazan esta fuente esencial para la vida. En nuestra cultura, donde a veces damos por sentado este recurso, es crucial despertar conciencia, cuidado y acción solidaria.
Cuidar del agua significa adoptar hábitos responsables como evitar el desperdicio, proteger las fuentes naturales y apoyar políticas sostenibles. También conlleva educar a los más pequeños, a los jóvenes y a todas las comunidades sobre el valor del agua y su rol insustituible en la salud humana, la agricultura, la industria, y los ecosistemas.
El Agua Viva nos invita a ser guardianes activos, promoviendo iniciativas locales y globales que garanticen el acceso equitativo y la preservación de este bien común. Así, honramos tanto a la creación como a quienes dependen de ella para vivir dignamente.
Agua Viva, es un desafío y una bendición para todas las personas y seres vivos.
El Tiempo de la Creación 2026 y su tema Agua Viva nos recuerdan que el agua es mucho más que un elemento natural; es un símbolo de vida, comunidad y esperanza. Inspirados por Ezequiel, estamos llamados a valorar profundamente este regalo, a protegerlo con responsabilidad y a contagiar esa pasión por la vida que brota en cada gota.
En definitiva, cuidar el agua es cuidar la vida misma, nuestra cultura y el futuro del planeta. Que este tiempo nos inspire a vivir con gratitud y compromiso, reconociendo que el Agua Viva fluye en cada acto de amor y respeto hacia nuestro hogar común.
Mercedes Álvarez, ccv
Equipo JPIC