Antonio A. Garrido Salcedo, coordinador de programas europeos y proyectos especiales del Movimiento Laudato si’, presenta los orígenes de la encíclica de Francisco sobre el cuidado de la casa común y cómo dio origen a numerosas iniciativas en la Iglesia de ecología integral, de manera destacada el propio Movimiento Laudato si’.
El Movimiento Laudato si´ no puede entenderse si la trascendental figura del Papa Francisco, cuyo impulso y visión sirvió para inspirar a miles de católicos de todo el mundo, junto con instituciones y organizaciones de crear una red que fuese capaz de escuchar el clamor de la tierra y el grito de los más pobres.
En primer lugar, tendremos que remontarnos hasta el año 2015, cuando el Papa Francisco llegó a Filipinas para un viaje emblemático, en el que visitaría Tacloban, en el epicentro del súper tifón Haiyan. En esta catástrofe murieron más de 10.000 personas y 13 millones de personas quedaron sin hogar. Una situación que le causó un profundo impacto, teniendo repercusiones en el propio viaje apostólico que tuvo que verse acortado.
En segundo lugar, bajo las advertencias de la comunidad científica sobre la gravedad de la emergencia climática, los líderes de casi 200 naciones se reunieron en la Cumbre Climática de París de las Naciones Unidas (COP 21) para acordar y firmar el Acuerdo de París. Tras 21 años de negociaciones fallidas, las naciones del mundo tenían una fecha límite para lograr finalmente un plan común que abordara la crisis climática antes de que fuera demasiado tarde. Por ello la ministra de medio ambiente de Francia solicita al Papa su intervención para hacer un llamamiento moral y a la voz de la conciencia de todos estos líderes que participarían en la cumbre parisina.
Este fue el germen que llevó a Francisco a escribir y publicar la encíclica Laudato si’: Sobre el cuidado de la casa común, la primera encíclica papal enfocada en la crisis de nuestra casa planetaria. Inspirado por su homónimo, san Francisco de Asís, y por la profunda comunión con toda la Creación que se refleja perfectamente en el Cántico de las Criaturas, el cual sirvió de inspiración para el título de la encíclica, el Papa hizo un poderoso llamado a la Iglesia y a «todos los hombres de buena voluntad» a unirse urgentemente y responder al «clamor de la tierra y al clamor de los pobres».
Laudato si’ ha sido y continúa siendo el fundamento de nuestro movimiento, aun cuando el magisterio de la Iglesia ha seguido desarrollándose con documentos como Querida Amazonia y Fratelli Tutti. Esta encíclica representa un hito dentro de la amplia tradición de la doctrina social de la Iglesia, que ya había hecho muchas referencias a la “ecología”. Sin embargo, su énfasis particular en “el cuidado de nuestra casa común” la convierte en un referente especial que ha calado hondo en nosotros, uniéndonos en el compromiso de proteger nuestro planeta en riesgo.
Habría que entender desde este punto, el concepto de ecología integral, uno de los elementos fundamentales y novedosos de la encíclica, para ello tenemos que comprender las cuatro áreas en las que debe desarrollarse el ser humano, ya sean estas; la relación con Dios, con uno mismo, con los demás, y con su entorno. Este cuarto y último elemento marca la diferencia con respecto a todo lo anterior.
Se entiende por tanto el entorno como parte de la creación de Dios Padre, el cual nos encomienda la misión de proteger y custodiar, donde el ser humano se encuentra en el centro de esta visión.
Inspirados por este enfoque de ecología integral, muchas de nuestras iniciativas principales llevan su nombre: Animadores LS, Semana LS, Círculos LS, Retiros LS, entre otras. Al mismo tiempo, han surgido numerosas acciones vinculadas a Laudato Si’ más allá del movimiento, comenzando por la Plataforma de Acción Laudato Si’ promovida por el Dicasterio para el Servicio para el Desarrollo Humano Integral, a la cual brindamos nuestro apoyo junto con muchas otras organizaciones. Nos alegra profundamente ver tanta vitalidad y compromiso nacidos de esta encíclica y también de Querida Amazonia.
El Movimiento Laudato Si´ orienta su misión a partir de tres objetivos estratégicos que inspiran la vivencia concreta de la ecología integral. El primero es la conversión ecológica, que busca promover una transformación profunda del corazón en los católicos, despertando una mayor sensibilidad hacia el cuidado de la casa común y situando la protección de la creación como una dimensión esencial de la fe. Igualmente, es interesante resaltar una nota característica del encabezado de este documento pontificio, y es que va dirigido a todas las personas de buena voluntad, todos, estamos llamados al cuidado de nuestra casa común.
El segundo objetivo es la sostenibilidad integral, que pretende acompañar a la comunidad católica para que viva de manera coherente con su mensaje, adoptando estilos de vida más sencillos bajo el principio de “menos es más” y avanzando hacia la reducción total de su huella ambiental, en respuesta a la urgencia de la crisis climática y ecológica. Es difícil en un mundo donde las incoherencias, desafortunadamente son cada vez más habituales, y donde nuestro comportamiento, por ejemplo en cuanto a los hábitos de consumo, se encuentra supeditado al sistema económico.
El tercer objetivo es el testimonio profético, mediante el cual se impulsa a la Iglesia a asumir un papel activo y valiente en la defensa de la justicia climática y ecológica, promoviendo acciones y políticas decididas que permitan cumplir la meta de limitar el calentamiento global a 1,5 °C y frenar el deterioro de la biodiversidad.
Para promover esta conversión del corazón, y comprender la trascendencia del cuidado de nuestro planeta, desde el Movimiento se promueven una serie de acciones y campañas a lo largo del año, que ya han sido asumidas por múltiples comunidades y parroquias. Durante el mes de mayo podemos destacar la Semana Laudato Si´, durante los días más próximos al 24 en mayo, fecha de la publicación de la Encíclica, una oportunidad para renovar y recordar el compromiso adquirido.
Y el otro gran periodo del año, el Tiempo de la Creación, se inicia el primero de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Una fecha que surge a propuesta de la Iglesia ortodoxa de Constantinopla, pues marca el inicio de su año litúrgico, y al que el resto de iglesias se han ido sumando con el paso del tiempo, y a la que el Papa Francisco quiso sumarse en el año 2016. Este “tiempo” se prolonga hasta una fecha de un calado significativo como es el 4 de octubre, cuando se conmemora la festividad de san Francisco de Asís, patrón de la ecología, y figura clave para inspirar la encíclica.
Muchos son los ejemplos que podríamos aportar a lo largo de la andadura del Movimiento en estos once años, donde con paso lento pero decidido vamos avanzando, aportando un elemento de esperanza frente a las crisis que asolan nuestro planeta, porque sabemos que las cosas pueden cambiar.
Antonio A Garrido Salcedo
Laudato Si’ Movement
Europe Programs and Special Projects Coordinator
Andalucia – Spain / España