“Nuestra caridad no debe ser mero asistencialismo, sino integrar a las personas, para su plena realización –espiritual, intelectual y física– y su inserción digna y constructiva en la comunidad”. Papa León XIV ante los sintecho que atiende Cáritas.

Canto: “Sólo en Dios” – Ain Karem (Fuego y abrazo)

 (Se repite el estribillo en un clima de meditación y confianza)

¿Quién sostiene la esperanza? ¿Quién consuela el dolor? ¿Quién recoge el cansancio? ¿Quién abraza el corazón?

¿Quién alienta en el camino? ¿Quién disipa todo temor? ¿Quién acoge sin reservas? ¿Quién me ofrece su perdón?

Solo en Dios descansa mi alma, de Él viene mi salvación. Solo en Dios descansa mi alma, Él es mi roca y mi Dios. Él es mi roca y mi Dios.

¿Quién es fuente de agua viva? ¿Quién es luz en mi interior? ¿Quién es fuego que recrea? ¿Quién es vida y es amor?

¿Quién me llama por mi nombre? ¿Quién me habita con pasión? ¿Quién es paz en la tormenta? ¿Quién es mi liberación?

Solo en Dios descansa mi alma, de Él viene mi salvación. Solo en Dios descansa mi alma, Él es mi roca y mi Dios. Él es mi roca y mi Dios.

Salmo por la Justicia y el Hogar Seguro

Antífona: Señor, abre tus manos y atiende el clamor de tus hijas e hijos, concede un techo de paz a los que caminan sin rumbo.

Señor, mira las manos cansadas de las personas, el andar fatigado de las familias que buscan refugio. Tú prometiste un día con amor de Padre: «Mi pueblo habitará en un lugar de paz, en moradas seguras y en recreos de reposo». Cumple hoy tu promesa, Dios de la historia, y habitarán allí todas sus ciudades juntas, los labradores y los que van con rebaños. Que nadie se quede al margen de tu heredad.

Escucha la voz de los que sufren la injusticia, de los que son despojados y olvidados en las plazas. Tú eres el Dios que defiende el derecho del pobre, el que nos dice con fuerza a través de los tiempos: “Edificarán casas y habitarán en ellas; plantarán viñas y comerán el fruto de ellas”. Que el fruto de su trabajo sea su sustento, que la tierra hospitalaria les abra sus puertas. Y se sentará cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente.

Sana la herida de la intemperie y el frío, devuelve la dignidad a los que han perdido la esperanza. Que al final del camino encuentren abrigo, y con el corazón lleno de tu confianza puedan decir: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Señor, me haces vivir confiada, confiado.

Gloria al Padre, que nos creó para la libertad, gloria al Hijo, que se hizo forastero por toda persona, gloria al Espíritu Santo, que derriba los muros del egoísmo. Por los siglos de los siglos. Amén.

“Y el Rey les dirá: En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis». Mt. 25:40

“La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias”. Papa Francisco (Laudato si’, n. 58)

“La justicia social empieza por asegurar que los más vulnerables tengan un lugar seguro donde descansar y reconstruir sus vidas con dignidad” Papa León XIV-

Reflexión sufí: No busques a Dios solo en las palabras o en los templos de piedra. Dios habita en el desamparado que llama a tu puerta; y el único techo que verdaderamente poseemos es aquel que estamos dispuestos a compartir con el hermano-a.

SILENCIO- INTERIORIZACIÓN- COMPARTIMOS

Peticiones:

Por las personas sin hogar: Te pedimos, Señor, por todas las personas que no tienen un lugar seguro donde descansar. Toca los corazones de nuestras comunidades y gobernantes para que abramos espacios de acogida, devolviéndoles la dignidad, el calor de un hogar y la esperanza de un futuro mejor. Roguemos al Señor.

Por las mujeres migrantes: Te pedimos por las madres y mujeres valientes que han dejado sus tierras buscando el bienestar de sus familias. Protege su caminar, líbralas de los peligros de las fronteras y de la explotación, y permite que encuentren tierras hospitalarias donde su trabajo y su dignidad sean reconocidos y respetados. Roguemos al Señor.

Por todas las personas en situación de vulnerabilidad: Te pedimos por los enfermos, los ancianos en soledad, la infancia desprotegida y todas aquellas personas que viven en los márgenes de la sociedad. Que experimenten tu amor providente a través de nuestras manos, de nuestra solidaridad y de nuestro compromiso real con la justicia. Roguemos al Señor.

Se pueden añadir más…

Dios Padre y Madre nuestro que estás en la tierra y en el corazón de los más vulnerables, y en cada persona que tú creaste. Santificado sea tu nombre, que es refugio, amparo y hogar para los desvalidos. Venga tu Reino de justicia y fraternidad, donde no existan fronteras que dividan a tus hijas e hijo, ni muros que dejen a las familias a la intemperie.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; una voluntad que desea que cada persona habite en un lugar de paz, en moradas seguras y en recreos de reposo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; ese pan que es también techo, dignidad y tierra para las mujeres migrantes, los sin hogar, los desempleados… y enséñanos a partirlo y compartirlo con el hambriento.

Perdona nuestras ofensas, especialmente nuestra indiferencia y complicidad ante el dolor ajeno, así como nosotras y nosotros nos comprometemos a perdonar, a derribar los prejuicios y a acoger al forastero.

No nos dejes caer en la tentación de cerrar las puertas, de acomodarnos en nuestro bienestar o de despojar al distinto de lo que por derecho le pertenece.

Y líbranos del mal de la exclusión, del frío del desamparo y del miedo que paraliza.

Tú que vives y amas por los siglos de los siglos. Amén.